ARTE MUDÉJAR
Índice
Índice
1.
Arte Mudéjar
- 1.1.1 Características generales
- 1.1.1.1 Elementos y materiales
- 1.2.1 Tipos de arquitectura mudéjar
- 1.2.2 Mudéjar castellanoleonés
- 1.2.3 Mudéjar de carácter popular
- 1.3.1 Inicios
- 1.3.2 Desarrollo
- 1.4.1 Foco leonés y castellano
- 1.4.2 Mudéjar aragonés
- 1.4.3 Foco de Toledo
- 1.4.4 Andalucía
- 1.4.5 Comunidad Valenciana
- 1.4.6 Portugal
- 1.5.1 En Navarra
- 1.5.2 En el País Vasco
- 1.5.3 En Galicia
- 1.5.4 En Extremadura
- 1.5.5 En la Comunidad de Madrid
- 1.5.6 En la Región de Murcia
- 1.5.7 Sicilia
- 1.5.8 Canarias
- 1.5.9 América
- 1.6.1 La técnica
- 1.6.2 La decoración
- 1.6.3 Los principales centros alfareros o cerámicos mudéjares
- 1.6.4 Tipos de cerámica
- 1.6.5 Cerámica mudéjar de aplicación arquitectónica
3. El Gótico-Mudéjar
1. Arte Mudéjar
1.1 – INTRODUCCIÓN:
El arte mudéjar es un estilo artístico exclusivamente hispánico, consecuencia de las condiciones de convivencia existentes en la España medieval entre cristianos, judíos y musulmanes. Se desarrolla desde finales del s. XII hasta el s. XVI, como mezcla de las corrientes artísticas cristianas (románicas, góticas y renacentistas) y musulmanas de la época, de los distintos reinos cristianos de la Península Ibérica, en los que se da una situación de tolerancia religiosa. Incorpora influencias, elementos o materiales de estilo hispano-musulmán. Funde los estilos artísticos europeos con elementos constructivos y decorativos del arte islámico, dando lugar a un modo de expresión nuevo (Románico-Mudéjar, Gótico-Mudéjar,...). Este nuevo estilo será de gran importancia para la historia del arte español. Sus manifestaciones perduraron durante toda la Edad Moderna en España debido a su popularidad, llegando hasta la actualidad.
El concepto de “arte mudéjar” fue acuñado por Amador de los Ríos, en 1859, cuando pronunció su discurso de ingreso en la Academia de Bellas Artes de S. Fernando sobre este mismo estilo, en arquitectura. Desde entonces a este arte se le denomina “mudéjar” (término usado para referirse a la población musulmana que permaneció en territorio cristiano durante el proceso de avance de los reinos cristianos hacia el sur (Reconquista), conservando su religión y su cultura propias, durante la Edad Media). El origen histórico-social de este hay que buscarlo en el avance de la reconquista leonesa, castellana y aragonesa que supuso la incorporación de territorios con población musulmana, que aportan su saber en el campo de diversas artes.
La consagración como alcázares y catedrales de las primitivas mezquitas tras la conquista cristiana de los territorios musulmanes hizo que se crearan nuevas construcciones como palacios y templos que mantuvieron ese carácter mixto propio de lo mudéjar, dando lugar a originales edificios donde el Románico, el Gótico, el Renacimiento y el Barroco se fundieron con la herencia islámica.
Posiblemente este arte fue el más representativo de España en el época medieval. No destacó por ser grandioso, sino por ser personal, muy original y peculiar. Esta peculiaridad viene dada por su carácter fronterizo entre el norte cristiano y los musulmanes. Podemos distinguir distintas variantes de mudejarismo en diferentes zonas, como:
El estilo mudéjar occidental: puede observarse desde el río Tajo hasta Portugal.
El estilo románico de ladrillo: aparece, sobre todo, en León, Ávila, Segovia y Valladolid.
El estilo mudéjar aragonés: tenía unas características peculiares y propias como la profusión de elementos ornamentales de cerámica vidriada y un mayor desarrollo en los valles del Ebro, Jalón y Jiloca.
Este arte también se puede observar en Extremadura, en Andalucía (sobre todo en Córdoba, Granada y Sevilla) y en la Comunidad Valenciana. Aunque también se puede ver en otras ciudades.
Este arte no es unitario, ya que tiene diferentes influencias. Posee características peculiares dependiendo de cada región, por lo que existen diversos focos. Los más destacados son Castilla y León (leonés), Toledo (toledano), Aragón (aragonés), Andalucía (andaluz) y Extremadura. Esta diversidad se debe al factor cronológico de la conquista cristiana del territorio de Al-Andalus. El estilo se difundió llegando incluso a Canarias, Portugal y América Latina. Desde la Península viajó también a las colonias españolas del continente americano. En el s. XIX, junto con otros estilos revival apareció el neomudéjar.
El éxito de este estilo viene dado por su economía, por la fascinación de los cristianos por el arte islámico, la maestría de los alarifes mudéjares y la decadencia de la influencia del arte francés.
Los muros de ladrillo y yeso, arcos de herradura, techumbres de madera, suelos de azulejos,...se combinaron con los sucesivos lenguajes arquitectónicos occidentales para dejar su peculiar lección de convivencia y aprendizaje mutuo.
La aparición del mudéjar hay que datarla en el s. XII en la, por entonces, poderosa ciudad de Sahagún. Esta población leonesa del Camino de Santiago se convirtió en un fuerte centro religioso y económico en los ss. XII y XIII, como indica el Códice Calixtino. Es posible que algunas cuadrillas de alarifes de Toledo fueran contratadas para acelerar los diversos proyectos arquitectónicos que en ese momento se desarrollaban en esta ciudad.
En el s. XII, las iglesias de S. Tirso, de S. Pedro de Dueñas y de Santervás de Campos pararon sus costosas fábricas de sillería románica para ser continuadas con ladrillo basadas en una decoración novedosa, dubitativa, pero con acusada personalidad. Nació la arquitectura mudéjar.
1.1.1 Características generales:
El mudéjar encontró su máxima expresión en la arquitectura, en general construcciones de carácter religioso (iglesias, sinagogas y mezquitas) aunque también se hicieron edificios civiles. Se hace presente en iglesias, palacios, castillos, murallas,...que utilizan los alfizes, los arcos lobulados, y en las sinagogas, pues los judíos se sirvieron del arte musulmán. Son de estructura semejante a los templos cristianos e islamicos, y carecen de motivos figurativos humanos, usando grandes inscripciones sobre sus muros.
En su mayor parte las construcciones de este arte estaban en manos de alarifes (albañiles) mudéjares que eran una mano de obra barata y cualificada, aunque también posteriormente las realizaron los propios cristianos, que aprenden esa tradición. El "alarife" utiliza el ladrillo, el yeso, la madera,... Su situación de vencido lo deja en condiciones de construir lo que ordenen sus clientes, que serán iglesias, sinagogas, fortalezas, palacios,... Los arquitectos de este arte varían según avanza la reconquista, por ello existe un primer mudéjar mozárabe, fruto de las repoblaciones del Duero (ss. X y XI) y un mudéjar morisco de los territorios conquistados al Al-Andalus (desde el s. XIII en adelante). También podemos distinguir un mudéjar popular, prolongado en el tiempo en zonas como Andalucía, donde el uso de alicatados o artesonados se prolongó hasta bien entrado el s. XX; y un mudéjar cortesano, resultado de una política de asimilación de ciertas formas musulmanas, en la arquitectura cristiana promocionadas por reyes como Pedro I con sus Reales Alcázares de Sevilla o regentes como el estilo Cisneros en el cambio entre el s. XV y el XVI.
El mudéjar supone una reacción nacional en contra de los estilos europeos que se estaban introduciendo. Hasta el s. XII se fomenta un estatus tolerante hacia los alarifes musulmanes, en el s. XIII los reyes cristianos van a empezar a conocer la cultura islámica y se va a producir un alejamiento de los influjos europeos y un acercamiento hacia la vida musulmana.
A estos musulmanes se les permitió seguir practicando el islam, utilizar su lengua y mantener sus costumbres. Se solían organizar en comunidades denominadas aljamas o morerías con diversos grados de autogobierno, según las condiciones de rendición, o de subordinación.
Desde el punto de vista económico, la gran mayoría de los mudéjares desarrollaban labores agrícolas o de artesanía (albañilería, carpintería y oficios textiles). Con el transcurso del tiempo, las condiciones de convivencia y tolerancia hacia los musulmanes en las zonas cristianas se hicieron más duras, restringiéndose los contactos sociales y económicos entre comunidades.
Para unos historiadores el arte mudéjar es un epígono del arte islámico y para otros es un periodo del arte cristiano en el que aparece la decoración islámica, ya que lo practican los mudéjares, gentes de religión musulmana y cultura árabe-bereber que permanecían en los reinos cristianos tras la conquista de su territorio y, a cambio de un impuesto, conservaban su religión y un estatus jurídico propio; pero también moriscos y cristianos que aprendieron las técnicas propias del arte musulmán. A pesar de estas opiniones no queda decir que es una nueva realidad artística, ni islámico ni cristiano, sino un producto del “maridaje”.
En alguna región como Aragón existe una clara relación entre las construcciones mudéjares y la abundante mano de obra islámica que permaneció en la zona. Sin embargo, en Andalucía, no existe una relación tan clara por los musulmanes que permanecieron tras la conquista, fue mucho más reducida, aunque una gran parte de la escasa población mudéjar estaba dedicada a labores relacionadas con la construcción, alcanzando casi un 50%, pudiendo concebirse como una rendición cultural ante el vencido.
Destaca el uso de ciertos elementos arquitectónicos y temas decorativos. Se adapta perfectamente al desarrollo de formas artísticas dominadas por la esencial importancia otorgada a los elementos decorativos, a menudo repetitivos, sin límites espaciales definidos, ocupando toda la superficie ornamental mediante paños de arquillos entrecruzados denominados “sebka”, composiciones geométricas con lacerías y estrellas, empleo de cerámica vidriada y elementos vegetales estilizados. La abundante decoración islámica disimula la pobreza del material: arcos ciegos, impostas, red de rombos (sebka), rehundimientos, ajedrezados, espina de pez…y otras imaginativas y diversas combinaciones con el ladrillo.
Torre de la iglesia de la Asunción de Utebo.
Su característica principal es el eclecticismo, una mezcla de elementos de la arquitectura hispano-musulmana con la cristiana ya sea románica o gótica.
La planta de la mayoría de las iglesias es rectangular de una o tres naves, con un ábside semicircular cubierto con bóveda de cuarto de esfera. Las naves se cubren con techumbre plana o armaduras de par y nudillo, generalmente en forma de artesonado. Suele haber una torre en el crucero o en un lateral, decorada con arcos ciegos que al ascender se transforman en vanos.
1.1.1.1 Elementos y materiales:
Es un arte muy funcional caracterizado por el empleo de materiales, pobres (ladrillo y mampostería principalmente) económicos y blandos (lo que facilita la profusión decorativa) como el ladrillo (un nuevo tipo de material), el yeso, la cerámica y la madera en el seno de sistemas de trabajo muy versátiles. El éxito del estilo mudéjar se debe a la economía y rapidez respecto al uso de la piedra. Se da una nueva decoración superpuesta a elementos constructivos cristianos y musulmanes. Las estructuras arquitectónicas y los materiales son modestos, pero se logra un gran realce mediante el trabajo ornamental del ladrillo, yeso y madera: ajedrezados, espinas de pez, esquinillas, arcos ciegos, redes de rombo y cruces cristianas.
YESERÍAS: Se supone que el yeso fue introducido en la península ibérica por los musulmanes, procedente de Oriente y en concreto probablemente Irán. Su utilización fue abundante durante la dominación islámica, continuando durante el periodo de los reinos de Taifas. Desde aquí se difundió a los territorios cristianos. Las yeserías más antiguas que se conocen en tierras de Castilla y León son las del claustro de S. Fernando en el monasterio de Sta. María la Real de Las Huelgas (Burgos), datadas entre 1230 y 1260.
LADRILLO: Ha sido considerado el material mudéjar por excelencia, usándose tanto con fines decorativos como constructivos. El ladrillo fue muy utilizado en Oriente por influencia de la cultura mesopotámica. Fue muy usado en la época hispano-árabe; en la época califal, aunque con carácter servicial respecto a la piedra; y bajo los dominios almorávides y almohades, donde adquiere más protagonismo.
CERÁMICA: La utilización de la cerámica al servicio de la arquitectura fue una constante en la alfarería mudéjar, tanto en exteriores como en interiores, y con especial vistosidad y virtuosismo en portadas, torres, zócalos, arrimaderos, solerías y techumbres. Los centros productores más importantes fueron Paterna y Manises, en Valencia; Teruel, Calatayud y Muel, en Aragón y Sevilla (Andalucía). Las principales técnicas usadas, procedentes del arte hispanomusulmán, fueron el alicatado, la cuerda seca y la de cuenca y/o arista.
LA CUBIERTA DE MADERA: La utilización de la madera en las techumbres constituye uno de los elementos más representativos de este arte, tanto en España, como en América, adonde fue exportada esta técnica. La tipología de cubiertas permite distinguir: cubiertas planas (alfarjes), cubiertas de armadura (armadura a dos aguas, de par e hilera o de par y nudillo; y armadura a cuatro aguas, de lima simple o bordón o de limas doble o moamares) y cubiertas circulares o abovedadas.
A la izquierda: techumbre mudéjar del Palacio de la Aljafería (1492), señalado gran ejemplo de la declaración del mudéjar aragonés como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Y a la derecha: salón de Embajadores (Real Alcázar de Sevilla).
1.2 – LA ARQUITECTURA MUDÉJAR:
Dentro de la homogeneidad de este arte, se crean focos locales que adoptan características propias. El foco toresano se caracteriza por el uso de decoración mural, basada en arcos de gran longitud, y el de Tierra de Pinares lo hace por la superposición de varios cuerpos con arquerías de altura menor.
El mudéjar nacido en Castilla y León a partir del románico, pero que adquiere identidad propia por su material y su decoración, se denomina "mudéjar castellano, leonés o castellanoleonés". Es una de las variantes regionales del mudéjar que acompaña al toledano, aragonés, andaluz,...Dado su ascendente románico, ha sido denominado por muchos autores "románico mudéjar" e incluso "románico de ladrillo".
Mientras, en Toledo, se empiezan a aprovechar antiguas mezquitas para su reconversión al culto cristiano, para lo que se añaden cabeceras de volúmenes románicos, pero con decoración más islamizada y alejada de lo románico que el castellanoleonés. En 1187 se construye el ábside que cierra la mezquita califal de Bib Al Mardum y cercana en fecha se data la cabecera de S. Román. Ambas tienen gran importancia porque sirven de modelo a posteriores construcciones toledanas del s. XIII, donde se imita la superposición de arquerías ciegas, usualmente de trazado muy islámico, almohade, como arcos túmidos, de herradura,...
No cabe duda de que el origen mestizo del mudéjar, así como sus diversas variedades regionales y su larguísima evolución en el tiempo, que abarca desde el s. XII al XVII, hacen de él un estilo controvertido y sujeto a todo tipo de interpretaciones y valoraciones por los estudiosos. Para algunos este estilo no es sólo una simple variante española de la arquitectura europea de esa época, sino que adquiere carácter propio al integrarse las corrientes cristianas y musulmanas, reelaborando y reinventándose un nuevo estilo de enorme importancia. Para otros, es la adaptación del arte europeo internacional a las técnicas musulmanas, pero sin perder su esencia románica y posteriormente gótica o renacentista ("románico-mudéjar", "gótico-mudéjar",...). Y para otros, el primer mudéjar es la degradación del románico, por perder su carácter catequético y simbólico al carecer de escultura monumental, lo que le convertiría en un arte poco apreciable.
La relación en sus formas arquitectónicas y funcionalidad, sobre todo del mudéjar castellanoleonés, con el románico primero y el gótico después, son directas e indudables. Encontramos en la inmensa mayoría de templos, del s. XII al XIV, las mismas formas y volúmenes arquitectónicos que el románico pétreo.
En muchos casos se combinan partes construidas con ladrillo y otras con piedra, tanto sillería como mampuesto. En otros una iglesia iniciada en piedra siguiendo un canon estrictamente románico es terminada con ladrillo, respetando, más o menos, su fisonomía prevista, como pasa en varios lugares de Castilla y Aragón (a los casos leoneses hay que añadir los de Fresno el Viejo (Valladolid) y Daroca (Zaragoza)).
Hay una perfecta compenetración entre elementos arquitectónicos y escultóricos románicos y mudéjares. Un gran ejemplo es la iglesia de S. Juan de Alba de Tormes, donde uno de los ábsides de la cabecera mudéjar se adorna con ventanales románicos, a base de columnas hechas con ladrillo cortados con sección circular y capiteles de piedra completamente románicos. Muy frecuentemente encontramos edificios mudéjares recubiertos con pinturas románicas, como en Sta. María de Arévalo (Ávila) o Valdilecha (Madrid).
1.2.1 Tipos de arquitectura mudéjar:
LA ARQUITECTURA CIVIL MUDÉJAR: tuvo especial desarrollo durante los ss. XIV y XV. Ofrece caracteres parecidos a la religiosa, aunque propende más al uso del arco redondo y al de herradura. Son notables los alcázares reales de los ss. XIV y XV, como el de Sevilla (el conjunto más importante, comenzado por Pedro I en 1364, construido sobre los restos de un palacio almohade y cuyos patios son famosos (de las Doncellas, de las Muñecas,...) por su delicada y abundante decoración. Tuvo influencia en otros palacios sevillanos, como la Casa de Pilatos y el de las Dueñas) y, en parte, el de Segovia; el palacio de Alfonso XI (Tordesillas); los palacios de los prelados y magnates (ss. XV y XVI), como el de Alcalá; el palacio del Duque del Infantado (Guadalajara); el de los Duques de Alcalá o casa de Pilatos (Sevilla);...todos con sus patios interiores rodeados de arcadas; las puertas de algunas ciudades, como la puerta del Sol en Toledo (s. XIV), y algunos castillos célebres, como el castillo de Fonseca en la villa de Coca (Segovia), entre otras muchas construcciones fáciles de reconocer. También son mudéjares, en parte, las decoraciones del palacio-convento de Sta. Clara (Tordesillas) y las del Alcázar de Segovia.
Casa de Pilatos, en Sevilla.
LA ARQUITECTURA MILITAR MUDÉJAR: Algunas obras famosas de ladrillo son: la Puerta del Sol
(Toledo) y los castillos de Coca y de la Mota (Medina del Campo).
LAS ARTES MENORES: La cultura mudéjar fue mucho más que arquitectura. También son importantes la orfebrería, la cerámica, la industria textil, los trabajos de cuero, la alfarería,...
Palacio de Pedro I en el Real Alcázar de Sevilla. Interior de la iglesia de San Andrés de Calatayud.
Torre y cimborrio mudéjar de la catedral de Teruel.
1.2.2 Mudéjar castellanoleonés:
Para el éxito de la difusión del mudéjar en un territorio dominado por el románico puro hay que contar con la probable existencia de población mudéjar en estas comarcas castellanoleonesas, que conociera las técnicas de construcción con ladrillo. Pero más aún, el factor decisivo debió ser la economía y rapidez que este modo de proceder aportaba respecto al uso de la piedra de cantería. Otra razón que afecta a extensas comarcas castellanas y muchas veces pasa desapercibida, es la escasez de buenas canteras de piedra en las regiones donde se difundió lo que aconsejaba la edificación con ladrillos en combinación con mampostería.
La máxima concentración de este mudéjar está en la amplia comarca "Tierra de Pinares". En un hipotético pentágono trazado entre Zamora, Salamanca, Ávila, Segovia y Valladolid se desplegó en miles de templos concejiles, de los que quedan cientos de restos. Algunas importantes ciudades de este territorio, como Toro, Alba de Tormes, Arévalo, Madrigal de las Altas Torres, Cuéllar, Coca y Olmedo, tienen en el mudéjar su verdadero sello de identidad artístico. Definitivamente, este mudéjar trasvasó el Sistema Central y alcanzó también otras zonas más meridionales, como el norte de Madrid y Guadalajara.
Si comparamos una edificación románica del periodo clásico construida en piedra y otra mudéjar de ladrillo, encontramos coincidencias plenas, pero también adaptaciones obligadas por el cambio de material, creando volúmenes y estéticas nuevas que le dan a este estilo su personalidad.
La planta de la mayoría de los edificios será la habitual de los templos rurales románicos, es decir, una sola nave rectangular engarzada a una cabecera, que a su vez se articula en tramo presbiterial y ábside semicircular de menor diámetro. La cabecera, dirigida a oriente de manera canónica, tiene tramo recto abovedado con medio cañón (a veces apuntado) y rematado en hemiciclo con bóveda de cuarto de esfera al modo románico habitual. Los cuerpos no están separados entre sí mediante impostas salientes como en el mudéjar toledano. Las cornisas, a diferencia del románico de piedra, cuyos aleros están sustentados por canecillos labrados, son sostenidas normalmente por filas superpuestas de ladrillos a sardinel, en esquinilla o cortados en perfil de nacela. Las originales cubiertas de las naves, de madera de par y nudillo, no han perdurado. Este tipo de techumbre anulaba la necesidad del uso de contrafuertes de las iglesias románicas abovedadas. Esto, que puede parecer diferenciador con relación al románico de piedra, no lo es tanto, ya que la mayoría de los templos románicos rurales de Castilla y León construidos en piedra son tan humildes que se descartó el abovedamiento salvo para la cabecera. Las naves se rodeaban de muros normalmente más pobres, de mampostería encintada con hiladas de ladrillo. Cuando eran tres, se separaban con arcos doblados de medio punto o apuntados que apoyaban sobre pilares cuadrados, descantillados en los ángulos o de sección de cruz griega, rematadas por voladizos de ladrillo en perfil de nacela, imitando los capiteles del románico pétreo. Las puertas de la arquitectura mudéjar también imitan el románico de piedra, aunque suelen ser más pequeñas. Disponen de varias arquivoltas planas de ladrillo, con arcos semicirculares o algo apuntados, apoyadas sobre ladrillos cortados en forma de nacela. El conjunto normalmente es recuadrado por alfiz y completado con frisos decorativos en su parte superior, especialmente de esquinillas.
Las torres del "mudéjar castellanoleonés" no tienen una ubicación fija con respecto al resto de la iglesia, aunque se prefiere el costado septentrional de las iglesias.
El modelo más abundante y similar al románico de piedra, aunque más austero, consiste en un alto cuerpo de mampostería encintada, rematada por otro superior, en cuyas caras se abren dos vanos con arco doblado, de medio punto o apuntado, rematados con sendos frisos de esquinillas y rodeados de alfiz. En cuanto a su estructura interna, la mayoría son huecas, con escaleras de madera adosadas a los muros, aunque no faltan las que tienen escalera embebida en sus paredes.
Las mejores muestras del "mudéjar castellanoleonés" se emplean para decorar los muros exteriores e interiores de la cabecera, franjas o cuerpos superpuestos de arcos ciegos de medio punto (normalmente doblados) y también se combinan con pisos de recuadros, muy al estilo de Cuéllar (Segovia). Estos arcos y recuadros están rodeados por alfiz.
Se han conservado en aceptable buen estado las galerías porticadas de la Prádena del Rincón (Madrid) y Orbita (Ávila), que son un equivalente directo a la galería porticada románica, donde se sustituyen los sillares por ladrillos y las columnas por pilares.
1.2.3 Mudéjar de carácter popular:
En zonas pobres, rurales y normalmente serranas de ambas Castillas (principalmente en Ávila, Segovia, Madrid, Guadalajara y Toledo), encontramos un tipo de arquitectura muy popular y pobre, que aplica las enseñanzas más básicas e imprescindibles de los estilos anteriores.
Dada la sencillez estructural y decorativa de esta arquitectura religiosa es ilógico asignarla a alguna familia del mudéjar, sino un tipo-resumen (funcional y sumario) de lo visto anteriormente.
Las cabeceras, que suelen ser los restos conservados, tienen muros lisos sin la consabida decoración de arcos de ladrillo, fundamental referencia para asociarlas al mudéjar toledano o castellanoleonés. La fábrica es de mampostería, aunque en otros casos este material se refuerza con algunas hiladas horizontales de ladrillo. Algunos ventanales conservados podrían forzar, por el perfil de sus arcos, alguna relación con lo toledano o lo castellanoleonés, pero se le debe considerar una arquitectura propia, resumen de otras tendencias artísticas más ricas y urbanas.
Este tipo de construcción fue, probablemente, el más extendido y tardío por su marcado carácter popular y debería posponerse al s.XIII e incluso XIV. Estas contrucciones, por su fragilidad y su poca calidad artística, fueron masivamente sustituidas a partir del auge constructivo del s. XVI. Aún así, estos restos no son despreciables y nuestro interés debe ser restaurarlos y conservarlos. Desde el punto de vista histórico ayudan a entender las complejas y largas tendencias de mestizaje y popularización del inicial románico internacional hasta llegar a una arquitectura autóctona. Es su adaptación a la paupérrima sociedad de las minúsculas aldeas castellanas del sur del Sistema Central lo que le confiere su personalidad y valor.
1.3 – EVOLUCIÓN:
1.3.1 Inicios:
Las primeras representaciones del mudéjar surgen en el s. XII en la cuenca del Duero, con dos focos principales: las villas medievales de Cuéllar y Sahagún.
En el caso de la primera, por estar situada a medio camino entre las ciudades de Segovia y Valladolid, representó una plaza de gran importancia, y en ella se implantó un emporio ganadero que la proporcionó una próspera economía a partir del s. XII, lo que permitiría un importante número de construcciones. En estas, sobre todo en las puertas de la muralla de Cuéllar y especialmente en el arco de S. Basilio se advierten grandes similitudes con el mudéjar militar toledano.
La segunda está situada en el Camino de Santiago y se convirtió en un fuerte centro religioso y económico en los ss. XII y XIII, donde pudieron trabajar algunas cuadrillas de alarifes de Toledo para acelerar las obras que en ese momento se desarrollaban en ella. La rapidez de estos alarifes en las construcciones de ladrillo se impondría sobre la construcción de sillería romana.
El primer brote conocido se realiza en torno al Duero y se conoce como románico de ladrillo. Los alarifes siguen las tipologías cristianas tanto en planta como en alzado utilizando pilares, arcos de medio punto, arcos ciegos exteriores y portadas con arquivoltas, con una progresión llamada abocinamiento.
El mudéjar se consolida en el s. XIII y es exportado hacia el sur y sureste, a tierras llanas y con escasas canterías de piedra (Zamora, Salamanca, Valladolid, Ávila, Guadalajara, Madrid y oeste de Segovia, sin afectar casi a Burgos, Palencia y Soria).
El periodo más importante de la arquitectura mudéjar son los ss. XII, XIV y XV y se debe a la calidad y bajo precio de los alarifes frente a constructores cristianos. Los alarifes son maestros en la utilización del ladrillo y tardan muy poco tiempo en hacer sus construcciones. La arquitectura mudéjar es fundamentalmente decorativa, introduce nuevas soluciones que ayudan a la arquitectura actual. Emplean materiales como ladrillo, yeso y barro vidriado. Se diferencia de las grandes construcciones cristianas. No utiliza grandes sillares sino albañilería. Se sustituye la gran bóveda por techumbre plana o armaduras.
Puerta de San Basilio en Cuéllar.
1.3.2 Desarrollo:
El ladrillo se utiliza con efecto decorativo y obliga a variar las proporciones de ábsides, muros y torres, siendo más pequeñas. Los muros inferiores tienen que ser más recios y sus torres más pequeñas. Estas edificaciones van apareciendo en León, Segovia, Ávila,...
El verdadero mudéjar se da del s. XIII al XV y tiene sus focos más importantes en Toledo, Andalucía y el valle del Ebro. En esta época se daba un dominio casi total y se produce un contacto entre los estilos europeos y musulmanes. Se van a levantar distintas tipologías como iglesias, sinagogas y mezquitas que se funden en un estilo común: el mudéjar.
Se empiezan a levantar esbeltas torres para las iglesias en Aragón que se asemejan a los alminares musulmanes. Se produce una fusión de elementos constructivos y decorativos, de elementos musulmanes y cristianos, correlativa con la espiritualidad entre las dos Españas. Destacan en esta cultura la Escuela de Traductores de Toledo y Alfonso X.
Sobre el mudéjar fue influyendo la situación móvil de la frontera, además de los diversos estilos europeos que penetran en España y que lo condicionan. La posterior conquista de Andalucía dará un mudéjar más joven y con influencias directas de la arquitectura tradicional. Una figura importante es el albañil y su mundo, en oposición con la cantería y los canteros.
Iglesia del apóstol Santiago de Montalbán
1.4 – ESCUELAS:
1.4.1 Foco leonés y castellano: Del llamado «románico de ladrillo», es ejemplo la iglesia de S. Tirso (1189), con aspecto sólido y macizo, el cimborrio se eleva sobre el crucero y adelanta algunas características del románico como la utilización de arquerías y las dos filas de arcos ciegos que aparecen en los ábsides circulares con función tectónica, forma el esqueleto del edificio. Conforma un soporte y empuje que sostiene el muro. Los edificios mudéjares copian a los cristianos y desarrollan su planta y altura, pero en ladrillo. Al emplear ladrillo en el interior se sustituye la columna por el pilar. El cimborrio, a pesar de ser tan pesado, al ser calado transmite sensación de ligereza,...conforme ascendemos, los vanos son mayores para aligerar el peso y conseguir altura. Otro ejemplo es la iglesia de S. Martín de Arévalo (Ávila), donde destacan las dos torres realizadas en ladrillo, sustentadas y decoradas por arquerías ciegas que se convierten en vanos en la parte superior. Se utiliza ladrillo y también mampostería. También destaca la de S. Andrés (Cuéllar), con una característica fachada principal de ladrillo (de las pocas conservadas); su planta fue calificada como la mejor del estilo.
Sus edificios de ladrillo ofrecen una decoración con arcos ciegos de medio punto, juegos de recuadros con rehundimientos y frisos con dientes de sierra. Hay tres focos principales: Arévalo, Cuéllar y Sahagún, siendo el cuellarano el más numeroso de Castilla y León. Destacan las once iglesias de Cuéllar, sus tres puertas mudéjares y los restos del mismo arte que se reparten por diferentes puntos de su recinto amurallado. Otro foco es el vallisoletano con los municipios de Santervás de Campos y Olmedo, mientras que al de Ávila se une el mudéjar de Madrigal de las Altas Torres.
Obras mudéjares que destacan: En Ávila destacan las iglesias de Sta. María la Mayor del Castillo (Arévalo); la iglesia de S. Martín; la iglesia de La Lugareja; la iglesia de S. Nicolás y restos en su muralla (Madrigal de las Altas Torres); la cabecera de la iglesia parroquial de Donvidas;... En León destacan las iglesias de S. Lorenzo, de S. Tirso, de S. Pedro de Dueñas, de La Peregrina,...en Sahagún. En Salamanca destacan la iglesia de S. Juan y la de Santiago (Alba de Tormes); la iglesia de Sta. María la mayor (Béjar); la iglesia de Santiago del Arrabal (Salamanca);... En Segovia destacan el amplio conjunto de arquitectura de Cuéllar, el cuál es el foco más numeroso de Castilla y León, y está compuesto por las iglesias de S. Andrés, S. Martín, S. Esteban y El Salvador; los ábsides de la iglesia de Santiago y de la Trinidad; la torre de la iglesia de Sta. Marina; varias puertas y torreones de la muralla de Cuéllar; el Centro de Interpretación del Arte Mudéjar (pionero en España); el Castillo de Coca, el Alcázar de Segovia,... En Soria destaca la iglesia de S. Miguel (Almazán), sobre todo su bóveda estrellada (s. XII). En Valladolid destacan el convento de S. Pablo (Peñafiel), en Olmedo la iglesia de S. Miguel y las ruinas de la de S. Andrés, y restos en su muralla, el Parque temático Mudéjar, el Palacio de Tordesillas (actual Real Monasterio de Sta. Clara), las iglesias de Muriel de Zapardiel, Alcazarén, Mojados, Aldea de S. Miguel, Bobadilla del Campo, Pozaldez e Íscar,... En Zamora destacan las iglesias de S. Salvador de los Caballeros y S. Lorenzo el Real (Toro) y la iglesia de Sta. María la Antigua (Villalpando).Y en Burgos destaca la iglesia de San Miguel Arcángel (Arcos de la Llana).
Iglesia de San Andrés de Cuéllar. Iglesia de San Tirso en Sahagún.
Cúpula de la iglesia de San Miguel en Almazán (Soria). Iglesia de San Boal de Pozaldez (Valladolid).
Portada principal del Palacio de Pedro I (Tordesillas).
1.4.2 Mudéjar aragonés: Este mudéjar tiene una personalidad característica, sorprende su colorismo, que recibe del uso de azulejos exteriores, y los innumerables recursos que extrae del ladrillo. Las torres de las iglesias son muy originales. Se distribuye fundamentalmente en el valle medio del Ebro, del Jalón y del Jiloca, en Zaragoza y Teruel, hasta que el conjunto de Teruel (donde descuellan las torres de S. Pedro, del Salvador, de S. Martín y de la Catedral) fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1986 y en 2001 se amplió a otros monumentos, destacando la colegiata de Sta. María (Calatayud), la iglesia de Sta. Tecla (Cervera de la Cañada), la de Sta. María (Tobed) y los elementos mudéjares de la de S. Pablo, la Seo y la Aljafería de Zaragoza.
Es importante porque el desarrollo en el s. XII de este mudéjar es consecuencia de las condiciones políticas, sociales y culturales particulares que prevalecieron después de la Reconquista. Este arte, influido por la tradición islámica, refleja también varios estilos europeos contemporáneos, en especial el gótico. Presente hasta el inicio del s. XVII, está caracterizado por un uso extremadamente refinado e inventivo del ladrillo y de azulejos esmaltados en arquitectura, especialmente en los campanarios de iglesias. La justificación de su importancia es que es un ejemplo excepcional de un tipo de edificio, conjunto arquitectónico o tecnológico o paisaje que ilustra un periodo significativo en la historia.
Este mudéjar no suele tener atauriques de yeso, sino que las paredes del interior de las iglesias se suelen pintar o esgrafiar. La decoración mural exterior de ladrillo es mucho más compleja y barroca que el mudéjar de otras partes, creando verdaderos entramados de "encaje" de ladrillo a base de frisos de esquinillas, espinas de pez y sobre todo rombos, arquerías murales a base de arcos mixtilíneos o de herradura entrecruzados,...Esta decoración de ladrillos salientes del muro crea un gran efecto de claroscuros, que es reforzado por los brillos de la cerámica vidriada. El efecto es de vida y movimiento. El alfiz se emplea para enmarcar tanto los arcos murales decorativos como los constructivos. Los vanos pueden ser de medio punto o apuntados y hay gran predilección por los ajimeces con mainel central. La cerámica vidriada es uno de los sellos de interés de esta arquitectura mudéjar. Se emplean grandes platos circulares y otras figuras para decorar los muros e incluso en varias iglesias los fustes de las columnas se hacen de este material. Los colores predominantes son: blanco, verde, rosado,... En cuanto al plano arquitectónico, está muy marcado por la arquitectura cisterciense. Sobre la estructura de los templos, podemos hablar de dos prototipos:
LA IGLESIA DE UNA NAVE CON CABECERA POLIGONAL: La nave está abovedada con crucería con capillas laterales entre los contrafuertes y rematada por ábside poligonal, iluminada mediante ventanales agudos en cada cara. Destaca la muy conocida iglesia de la Magdalena (Zaragoza).
IGLESIA FORTALEZA: Basada en arquitectura gótica-cisterciense. Tiene planta de salón, cuya nave se aboveda con crucería de ladrillo y pequeños sectores de bóveda de cañón. Esta nave está rematada en testero plano con tres ábsides o capillas abiertas mediante arco apuntado. Estas iglesias tienen un pasadizo por encima de las capillas laterales abiertas al exterior por arquería de ladrillo y que recorren el perímetro de la iglesia, al estilo de un "paso de ronda". Los contrafuertes que hacen las veces de arbotantes suelen estar rematados por torrecillas. Destacan las iglesias de Tobed y Torralba de Ribota, muy bien conservadas.
El mudéjar aragonés es muy conocido por su estupenda colección de espectaculares campanarios. La mayoría de estos son del tipo "alminar almohade", es decir, de planta cuadrada con un machón central y entre éste y los muros perimetrales, escaleras cubiertas de bóvedas por aproximación de hiladas. Por encima de esta estructura se construía un cuerpo de campanas. Los campanarios fueron al principio de sección cuadrada, pero por la influencia italiana causada por los dominios aragoneses en aquellas tierras, se construyeron también de planta poligonal, en concreto octogonal. Otra variedad es la torre que se eleva como un prisma cuadrangular pero rematada con cuerpo de campanas octogonal, como en Ricla, Utebo,...
Obras mudéjares que destacan: En Teruel destacan la catedral, las torres mudéjares, la torre de la iglesia de Muniesa y la iglesia de Santiago Apóstol de Montalbán. En Zaragoza el palacio de Pedro IV y el de los Reyes Católicos de la Aljafería; ábsides, cimborrio y parroquieta de la catedral de S. Salvador; las iglesias de S. Pablo, la Magdalena y de S. Gil; la catedral de Tarazona e iglesia de la Magdalena;... Ejemplos en Tauste, Utebo, Ricla, Romanos, Calatayud, Terrer y Daroca, destacando sus torres, la torre mudéjar de la iglesia de la Asunción de Ntra Sra. (Monterde) y la iglesia de Ntra Sra. de los Ángeles (Paniza).
Torre de la iglesia de San Andrés de Calatayud.
1.4.3 Foco toledano: El estilo toledano ofrece y reúne todas las formas mudéjares en distintos edificios aunque sin mostrar en la forma gótica la brillantez del de Aragón. Al llegar los conquistadores castellanos a tierras toledanas, la primera medida tomada fue utilizar ciertas mezquitas musulmanas y convertirlas al culto cristiano. Pasada esta época de asentamiento y alejada la amenaza almorávide, comienzan a edificarse nuevas iglesias "exnovo" que cumplen con las formas arquitectónicas del románico que los conquistadores y repobladores de los ss. XI y XII llevan a la ciudad. Aunque, la población musulmana mayoritaria, la estética imperante en cualquier esquina de las calles de Toledo y el uso de mano de obra autóctona permite que el resultado se desvíe más del canon románico que de lo visto en el mudéjar castellanoleonés. En Toledo, algunos lugares de Guadalajara y Extremadura y en el sur de Madrid se extiende esta arquitectura de ascendencia románica pero con personalidad propia, que incluso a medida que pasa el tiempo, se acentúa más.
La cabecera, tanto triabsidal como monoabsidal sigue dirigida al este, presentando las mismas plantas y abovedamientos que el mudéjar castellanoleonés y el románico puro. Aunque, la decoración mural es mucho más barroca y variada de gran sabor oriental, influida por las formas almohades. Los muros siguen estructurados en cuerpos superpuestos decorados por arcuaciones ciegas, pero son más variadas que el castellanoleones. Los arcos de la franja inferior suelen ser de medio punto doblados, los del segundo son túmidos (de herradura apuntados) trasdosados de arco polilobulado y en caso de haber otros cuerpos superiores puede haber arcos de herradura normal, de medio punto o entrecruzados,... Los distintos cuerpos se separan por gruesas y salientes impostas. Las puertas son mucho más islamizadas que en el mudéjar castellanoleonés, es frecuente encontrar en las iglesias puertas con rica ornamentación a base de arcos de herradura angrelados. Destacan las puertas de Santiago del Arrabal y la de Carabanchel Bajo (Madrid). Las torres comparten las premisas establecidas para otros elementos arquitectónicos: profusión de decoración frente a la austeridad del castellanoleonés. Destacan los campanarios de Sto. Tomé y Sta. María de Illescas.
El mudéjar evoluciona hasta el s. XVI de manera continua ligándose a la corriente gótica y renacentista, pero en muchos casos sin abandonar del todo la estética primitiva con la que nació, como muestra la torre de Navalcarnero (s. XVI) con arcos entrecruzados que parecen hechos tres siglos antes.
Obras mudéjares que destacan en Castilla-La Mancha: En Ciudad Real destacan la iglesia de Santiago y la Puerta de Toledo. Y en Toledo destacan la Sinagoga del Tránsito y de Sta. María la Blanca, las iglesias de S. Román, de Santiago del Arrabal, de Illescas, de S. Andrés y de S. Juan de la Penitencia, el Palacio de Pedro I y otras casas, torres (S. Román, Sta. Leocadia, S. Miguel,...), iglesias y palacios.
Interior de la Sinagoga del Tránsito en Toledo.
1.4.4 Andalucía: En el foco mudéjar andaluz se diferencian los estilos de la Baja Andalucía y de la Andalucía Penibética. En Córdoba se mantiene el empleo de la piedra, mientras que en Sevilla predominan el ladrillo y las formas almohades y la construcción de capillas funerarias, iglesias, palacios y sinagogas. Por sus características formales y por su tardía cronología se distingue el mudéjar de la Alta Andalucía, donde perviven elementos de inspiración nazarí, aunque su desarrollo fue frenado por auge del Renacimiento.
Obras mudéjares que destacan: En Almería destaca la iglesia de Ntra. Sra. de la Anunciación (Huécija). En Cádiz destacan la iglesia de San Dionisio (Jerez de la Frontera), la Parroquia de Ntra. Sra. de la O (Sanlúcar de Barrameda),... En Córdoba destacan su sinagoga, la puerta del Perdón, la capilla Real de la Mezquita, la capilla de S. Bartolomé,... En Granada, la iglesia de S. José, la iglesia y el Sagrario del Convento de Sta. Isabel La Real, las iglesias de S. Pedro y S. Pablo, el Palacio de la Madraza, las iglesias de S. Bartolomé, S. Francisco (Guadix),... En Huelva, la iglesia de Ntra. Sra. de los Dolores (Aracena), el Monasterio de La Rábida (Palos de la Frontera),... En Jaén, las iglesias de S. Bartolomé, de la Magdalena y de S. Andrés y el palacio del Condestable Iranzo y la Casa Mudéjar (Úbeda). En Málaga, el convento de la Trinidad y la iglesia de Santiago, Árchez y gran parte de la Axarquia. Y en Sevilla, el Real Alcázar de Sevilla, la Casa de Pilatos, las iglesias de S. Julián, de Sta. Marina, de S. Marcos, de Sta. Catalina, de S. Andrés, de S. Isidoro, de S. Gil,..., la iglesia de Sta. María de la Asunción (Mairena del Alcor),...
Real Alcázar de Sevilla. Iglesia de San Marcos, Sevilla.
1.4.5 Comunidad Valenciana: El arte mudéjar valenciano se centra en las provincias de Castellón y Valencia (donde se encuentran los testimonios más numerosos). En Castellón destacan la Torre de la Alcudia (Jérica), la única torre mudéjar que se conserva en la Comunidad Valenciana; la iglesia de la Sangre (Onda), el artesonado del Salón de Sesiones del viejo Palacio Ducal (sede del Ayuntamiento de Segorbe);... Y en Valencia destacan la iglesia de la Sangre de Lliria, la iglesia vieja de Sagunto,...y por su especial singularidad, el claustro gótico-mudéjar del Monasterio de S. Jerónimo de Cotalba (Alfauir) y los baños árabes, con dos interesantes ejemplos, los Baños del Almirante en Valencia y los de Torres Torres.
Claustro mudéjar del Monasterio de San Jerónimo de Cotalba, en Alfauir (Valencia).
1.4.6 Portugal: En Portugal también se conservan ejemplos de arquitectura mudéjar, aunque en menor medida y con una decoración mucho más simple que en España. El mudéjar de ladrillo se encuentra solo en el ábside de la iglesia de Castro de Avelãs (Braganza), muy parecido al de Sahagún. Existen importantes monumentos mudéjares con un estilo híbrido gótico-mudéjar (ss. XV y XVI), sin tener en cuenta los de puro estilo manuelino que también reúnen influencias musulmanas. Pueden calificarse de mudéjares el Palacio Nacional de Sintra (s. XV), con sus ajimeces en herradura, sus vistosos azulejos importados de Sevilla (s. XVI), sus magníficos artesonados y sus dos enormes cúpulas cónicas; otros monumentos en Évora, como el derruido Palacio de Don Manuel, el pórtico de S. Francisco, alguna puerta en el convento de los Loyos,..., todos con arcos en herradura; y otras piezas menos importantes en diferentes poblaciones del Alentejo, que es donde más abunda el estilo. Las ventanas del Palacio Real y el Palacio de los Condes de Basto (Évora), son buenos ejemplos. Elementos decorativos de inspiración mudéjar se encuentran en los azulejos de iglesias y palacios. Techos de madera mudéjar se encuentran en las iglesias de Sintra, Caminha, Funchal, Lisboa,...
1.5 – OTRAS OBRAS MUDÉJARES:
1.5.1 En Navarra: La Torre del Reloj (Miranda de Arga), la iglesia de S. Esteban de Arguedas y la de S. Irineo de Valtierra y la Ermita de Sta. María la Real del Yugo.
1.5.2 En el País Vasco: La Casa Antxieta y la Casa-torre de los Loyola en Azpeitia (complejo del Santuario de S. Ignacio).
Torre mudéjar de San Martín (Teruel).
1.5.3 En Galicia: En Lugo destaca la iglesia de San Pedro.
1.5.4 En Extremadura: El palacio de Sotofermoso o de los Duques de Alba (Abadía); el santuario de la Virgen del Ara (Fuente del Aro); en Galisteo, la muralla almohade y la iglesia de la Asunción; la iglesia de Ntra. Sra. de la Concepción (Granja de Torrehermosa); en Azuaga, el barrio mudéjar (ss. XIV y XV), con multitud de casas y ventanas, elementos mudéjares,...; la ermita de Ntra. Sra. del Salor (Torrequemada);...
Vista del Monasterio de Guadalupe desde el claustro.
1.5.5 En la Comunidad de Madrid: Destacan la ermita de Ntra. Sra. de la Antigua (cementerio de Carabanchel); los campanarios de la iglesia de S. Nicolás y la iglesia de S. Pedro el Viejo;...
San Pedro el Viejo de Madrid.
1.5.6 En la Región de Murcia: Las iglesias de Ntra. Sra. del Loreto (Algezares), de S. Andrés (Mazarrón), de Ntra. Sra. de la Concepción (Caravaca), de la Purísima Concepción (Cehegín), de Sta. Eulalia (Totana),...
Santa Eulalia de Totana.
1.5.7 En Sicilia: En Sicilia (Italia) tienen muchos aspectos en común con la arquitectura mudéjar los monumentos de la época normanda (1072-1194), sobre todo en Palermo, ya que los conquistadores normandos se sirvieron de los vencidos musulmanes para la construcción de iglesias y palacios. El estilo de estos monumentos se conoce como arquitectura árabo-normanda. Destacan la iglesia conocida como la Martorana y la capilla palatina del Palazzo dei Normanni, ambas en la capital de Sicilia.
Palazzo dei Normanni o Capilla Palatina de Palermo.
1.5.8 En Canarias: Destacan la iglesia Matriz del Apóstol Santiago (Los Realejos, Tenerife) y la Ermita de Ntra. Sra. de las Nieves (Agaete, Gran Canaria).
1.5.9 En América: El arte mudéjar se empezó a propagar en América desde su descubrimiento. Los primeros años de las colonias tuvieron una pequeña, pero importante, migración de moriscos, esto gracias a que las principales rutas de comercio partían de Andalucía y a que se volvió una ruta de escape para los moros ante la rendición del emirato nazarí de Granada, el primer paso para la expulsión de los moriscos la cual se decretaría en 1609. Los moros tuvieron una activa participación en la construcción de iglesias y palacios. Sólo se puede especular de su participación en los principios de las colonias ya que más tarde se decretarían prohibiciones para su ingreso a las colonias.
Este estilo estuvo ampliamente difundido en toda América también porque ya en la península estaba muy arraigada esta forma de construir y diseñar, la cual inevitablemente migraría junto con su población. La persistencia de la influencia morisca en el medio cubano se explica, además, por los contactos que tenía la colonia con Andalucía, ámbito preferente del arte morisco.
Destacan el claustro del antiguo convento de la Merced (Ciudad de México), Arco del Carmen en S. Cristóbal de las Casas (Chiapas, México), las Bóvedas del convento de S. Francisco (Quito, Ecuador), la Torre Mudéjar de Cali (Colombia), la Techumbre de la iglesia de S. Francisco (Bogotá, Colombia), el monasterio de S. Francisco (Lima, Peru),...
Torre mudéjar de Cali y la capilla de la Inmaculada.
1.6 – LA CERÁMICA MUDÉJAR:
1.6.1 La técnica:
La cerámica fue una de las artes decorativas más desarrolladas, siendo sus dos variantes más importantes las piezas de vajilla y los elementos cerámicos aplicados a la arquitectura como decorativos.
En lo que se refiere a las piezas de vajilla, los talleres mudéjares utilizaron la técnica del vidriado estannífero, de finales del s. VIII y principios del IX, en los talleres del ámbito islámico oriental. Consistía en añadir un esmalte de estaño que actuaba como vitrificante y que impermeabilizaba las piezas. Revolucionó la cerámica medieval española, llegó hasta los alfares andalusíes y desde éstos pasó a los obradores mudéjares, que la utilizaron hasta bien entrada la Edad Moderna. Los alfareros mudéjares supieron sacar todas las posibilidades de una técnica que permitía un fondo blanco, lustroso y opaco, en el que se fundían los tres óxidos que producían los colores de la cerámica mudéjar: el azul de cobalto, el verde cobre y el morado de manganeso. Esta cerámica llegó a tener gran fama y difusión en Europa, exportándose a Italia y Flandes.
Los "olleros de Muel" elaboraban sus piezas tomando una arroba de plomo con la que mezclaban tres o cuatro libras de estaño y luego otras tantas de cierta arena que tenían, de todo hacían una masa como de yelo, lo hacían en menudas piezas, lo molían como harina y lo guardaban. Este polvo, después, lo mezclaban con agua y tiraban los platos por ella y los cocían otra vez en el horno (con este calor conservaban su lustre).
1.6.2 La decoración:
Existe una continuidad con la decoración islámica basada en el horror vacui, la repetición y reiteración de cenefas con motivos vegetales (atauriques, palmetas), geométricos (estrellas de diversas puntas con medias lunas en su interior, siete círculos, símbolo de los Siete Cielos creados por Dios), epigráficos (cúficos), o figurativos (la hamsa o mano de Fátima, animales fantásticos o estilizados,…). Pero también aparecen elementos cristianos de influencia gótica y renacentista como motivos heráldicos, cruces, hojas de helecho, castillos,… Un ejemplo evidente de la síntesis de motivos islámicos y cristianos que caracteriza al arte mudéjar es un plato conservado en el Metropolitan Museum de Nueva York, de mediados del s. XIV, donde aparecen las armas de los Sánchez Muñoz inscritas en una trama de lacerías.
1.6.3 Los principales centros alfareros o cerámicos mudéjares:
Los principales centros alfareros fueron los de Paterna, Manises, Teruel, Talavera, Toledo y Sevilla, cada uno con tipos y diseños propios. En el Levante peninsular destacaron las técnicas del verde-manganeso y una temática de animales fantásticos, personajes y vegetales concebidos con gran libertad de imaginación.
Sus centros productores, en los ss. XIII y XIV, fueron Teruel, Paterna y Manresa, y en los ss. XIV y XV, Manises, Paterna y Valencia. Toledo, Córdoba y Sevilla tienen, en cambio, un arte más abstracto, donde predominan decoraciones geométricas, líneas rectas, inscripciones y, cuando hay formas animadas, estas son estilizaciones de seres y objetos reales.
Los alfareros mudéjares obraron todo tipo de piezas de vajilla: cuencos, platos, jarras, saleros,… Emplearon tres tipologías, continuando con las técnicas y modos de trabajo de la cerámica islámica: la vajilla verde-morada, la azul y la dorada, que tienen sus precedentes en talleres de Irán e Irak, desde donde se extenderían hacia Occidente difundiéndose por todo el Mediterráneo, desde los obradores más orientales de Egipto y Túnez, hasta los más occidentales del Magreb y al-Ándalus, y pasando a los peninsulares.
A la izquierda: fuente de cerámica de paterna s. XIII-XIV (Museo de Cerámica de Barcelona). Y a la derecha: loza dorada (Museo de Sta. Cruz de Toledo).
1.6.4 Tipos de cerámica:
VERDE MANGANESO: La vajilla verde-morada fue principalmente propia de Teruel, Paterna, Manises, Manresa, Barcelona, Talavera de la Reina o Toledo. Pero desde finales del s. XIV, la moda del azul de cobalto se impuso en los obradores de la Corona de Aragón (Paterna y Manises), desplazando y haciendo desaparecer muy pronto las producciones verde-moradas, circunstancia que, sin embargo, no se dio en Teruel, donde se mantuvo esta familia cerámica hasta la expulsión de los moriscos (1610) e incluso, hasta la extinción de sus obradores tradicionales en el s. XX.
Escudilla de loza verde manganeso del s. XIV (Museo de Historia de Valencia).
AZUL COBALTO: Los principales centros productores de la vajilla azul cobalto fueron Manises y Muel, que siguieron modelos de Málaga.
Destaca el plato de el Instituto Valencia de Don Juan de Madrid (segunda mitad del s. XV), donde aparece una gran "Y", inicial de Isabel la Católica, muy repetida en todas las artes decorativas de la época y que sirve de eje de simetría para el resto de la decoración basada en atauriques.
Escudilla con decoración azul cobalto. (Museu soler blasco de Xàbia).
LOZA DORADA: El grupo cerámico de la loza dorada o reflejo metálico derivó de las producciones islámicas y fue adoptado por los alfareros mudéjares. Se trata de una técnica compleja basada en una fórmula en la que los ingredientes más importantes son el cobre y la plata, que junto con almagre (ocre rojo u óxido de hierro) y algún otro material más se diluían en vinagre muy fuerte hasta obtener una pasta que se aplicaba sobre las piezas. El color dorado se obtenía sin oro, mezclando vinagre, plata, bermellón, almagre y cobre.
Las mejores producciones de esta técnica cerámica, se obraron en Málaga en la etapa nazarí, destacando especialmente los magníficos Vasos de la Alhambra, con un dominio insuperable de la técnica y una delicada factura ornamental, del que es ejemplo el "Vaso de las gacelas", exhibido en el Museo Arqueológico de la Alhambra de Granada. Desde Málaga esta técnica pasó a los alfares mudéjares, entre los que destacaron los de Mislata, Gesarte y Manises, Calatayud y Muel.
Plato de loza dorada- s.XV. (Museo arqueológico de Lorca).
1.6.5 Cerámica mudéjar de aplicación arquitectónica:
En cuanto a la cerámica mudéjar de aplicación arquitectónica y destinada al revestimiento y decoración de exteriores e interiores, sus precedentes cronológicos y formales se encuentran en la arquitectura almohade, como se puede ver en la torre de la Kutubiya de Marrakech (1199).
La aplicación de piezas cerámicas se dio en la arquitectura toledana y andaluza, con ejemplos como la iglesia de Santiago el Nuevo (Talavera), las torres de S. Román, S. Miguel el Alto y Sto. Tomé (Toledo) o las iglesias de S. Marcos, Omnium Sanctorum y Sta. Catalina (Sevilla), casi todas del s. XIV.
Detalle de la torre de la iglesia de Santo Tomé de Toledo.
Sin embargo, esta manifestación artística tuvo su máximo esplendor y extensión en Aragón, donde la adición de cerámica en los exteriores se convirtió en un rasgo distintivo y habitual desde el s. XIII al XVII.
Decoración cerámica en la iglesia de la Magdalena de Zaragoza.
Destacan la torre de Sta. María de Ateca (Zaragoza, s. XIII), en la que se insertaron platos y fustes cilíndricos, verdes y melados; la parroquial de Belmonte de Gracián (Zaragoza, s. XIII); y, sobre todo, el muro exterior de la Seo de Zaragoza, donde las labores de ladrillo tenían una rica tipología de piezas cerámicas, entre las que hay azulejos pintados en azul que repiten las armas del encargante.
Cerámica vidriada en la Seo de Zaragoza.
Pero, es en Teruel donde la unión entre ladrillo y cerámica alcanza su mejor equilibrio en las torres de S. Pedro y Sta. María de Mediavilla (s. XIII) o en las de S. Martín y el Salvador (s. XIV). En ellas se muestran una mayor variedad de piezas: discos de diferentes tamaños, azulejos cuadrados, verdes, negros y melados, columnillas compuestas por piezas cilíndricas y esféricas achatadas, puntas de flecha…
Los alfares mudéjares realizaron también revestimientos de suelos, a la vez aislantes y decorativos. Un buen ejemplo son los suelos del palacio de la Aljafería de Zaragoza, dispuestos en el salón del Trono y salas anejas. Las obras se realizaron en tiempo de los Reyes Católicos y se combinaron azulejos pintados a pincel con otras piezas vidriadas monocolores formando un diseño geométrico en el que se reiteraban temas vegetales, geométricos de lazo y los emblemas reales, el yugo, las flechas y la granada (símbolo de la toma de la capital nazarí con la que se puso fin a la reconquista). Destaca también las solerías del convento de Sta. Isabel (Salamanca). En la misma ciudad pero en el convento de las Dueñas, se conserva una excelente portada de cerámica alicatada en blanco, verde, melado y manganeso en el piso alto del claustro.
2. El Románico-Mudéjar
Las primeras construcciones mudéjares datan de la segunda mitad del s. XII y surgen de forma simultánea en las zonas en que se desarrolla esta arquitectura.
Las plantas son de una y tres naves, con pilares de ladrillo; los ábsides abovedados semicirculares de sencillas techumbres; la decoración exterior de arquerías dobladas de medio punto en las cabeceras, en dos ó tres cuerpos alternados con rectángulos; y la torre está sobre la cabecera y, a veces, sobre el crucero.
Se da en León y en las dos Castillas. Uno de los primeros focos es la ciudad Toledo, donde se reconvierten antiguas mezquitas en iglesias (con monumentos como Santiago del Arrabal, con torre exenta, al estilo románico italiano), añadiendo cabeceras románicas con una profusa decoración musulmana influida por el arte almohade (arcos ciegos túmidos, de herradura, polilobulados) como en la iglesia de S. Román. También se hacen iglesias nuevas en estilo románico-mudéjar, como la del Cristo de la Vega. En Castilla y León se desarrolla otra importante variante regional del mudéjar, el «mudéjar castellanoleonés» o «románico de ladrillo». Los alarifes siguen la tipología románica tanto en planta como en alzado, utilizando arcos de medio punto, pilares, arcos ciegos exteriores y portadas abocinadas con arquivoltas, más pequeñas que las románicas y recuadradas por alfiz, pero en ladrillo combinado con mampostería. A veces se terminan en ladrillo iglesias iniciadas en piedra. Se inició en Sahagún, sita en el Camino de Santiago, con las iglesias de S. Lorenzo y S. Tirso, que muestran ábsides románicos de ladrillo con decoración de dobles arcos ciegos de medio punto y una alta torre-cimborrio sobre el crucero.
Son muy numerosas las iglesias en la comarca de Tierra de Pinares, con escasas canterías de piedra. Las iglesias suelen ser de nave única y muy sencillas. Los mejores ejemplos están en las provincias de Valladolid (S. Miguel), Ávila (Arévalo, Madrigal de las Altas Torres) y Segovia (S. Andrés y S. Esteban, con una original decoración de arquerías ciegas y encima recuadros, y Coca). Este estilo se difunde por el oeste (Zamora (S. Lorenzo el Real) y Salamanca) y al sur del Sistema Central (Guadalajara, Madrid). En Aragón del s. XII son la torre de Sto. Domingo y el ábside de S. Juan (Daroca), y la torre de S. Pedro (Teruel).
Iglesia de San Lorenzo en Sahagún
3. El Gótico-Mudéjar
El Gótico-Mudéjar es el periodo más importante de la arquitectura mudéjar en España, del s. XIII al XV. Se combinan el ladrillo y la decoración musulmana con las formas y tipologías del Gótico. Hay escasa decoración exterior, en contraste con la rica decoración interior. El influjo nazarí es patente, con grandiosas bóvedas de crucería. Destaca una barroca decoración de ladrillo y el uso de cerámica vidriada.
El lugar donde más se da este estilo es en Toledo, cuyas iglesias como la de Santiago del Arrabal (s. XIII), han conservado puertas con una rica ornamentación a base de arcos de herradura angrelados. También son muy características las torres con abundante decoración y cuerpos separados mediante impostas, como la de Sta. María de Illescas. Otro ejemplo son las sinagogas judías de Toledo, que ofrecen soluciones arquitectónicas muy particulares. Destacan la de Sta. Maria la Blanca (s. XIII), con influencia almohade y con bellos capiteles de piñas; y la del Tránsito (s. XIV), que presenta rica decoración en yesería y artesonados de clara influencia nazarita.
La época de mayor esplendor del mudéjar aragonés se da en estos siglos, alcanzando un gran desarrollo no sólo por la permanencia de una abundante población, sino también por la escasez de piedra en el valle del Ebro. Es de gran originalidad, debido a la barroca decoración de ladrillo, a base sobre todo de rombos y arquerías de arcos mixtilíneos o de herradura entrelazados, y al uso de cerámica vidriada en exteriores, en blanco, verde, rosado,...que dota de gran colorido a los edificios. Destacan la Parroquieta de La Seo (Zaragoza) y las catedrales de Tarazona y Teruel, con rico artesonado. También destacan las originales y esbeltas "torres campanarios" de las iglesias. La mayoría se asemejan a los alminares musulmanes y son de planta cuadrada, con un cuerpo de campanas encima. Por influencia italiana se construyeron también de planta poligonal. Las más famosas son las torres cuadradas de S. Martín y El Salvador, en Teruel (Patrimonio Mundial); y las octogonales de Tauste, Calatayud, Utebo y otras poblaciones de Zaragoza.
En Andalucía, el mudéjar es más tardío, destacando las iglesias de S. Pablo y S. Miguel y la Capilla Real de la mezquita (Córdoba), donde se mantiene el empleo de la piedra; la iglesia de S. Pablo (Sevilla), donde predomina el ladrillo; y el Alcázar de Sevilla. Y en Extremadura destacan el claustro y la fachada del monasterio de Guadalupe (finales del s. XIV).