miércoles, 12 de enero de 2022

ARTE ROCOCÓ

ROCOCÓ

"El columpio", una obra maestra de Fragonard.

    El Rococó es una movimiento artístico nacido en Francia, que se desarrolla de forma progresiva entre 1730 y 1760 aprox.

    Definido como un arte individualista, cortesano y antiformalista, por Roland Rizzo. Se caracteriza por el gusto por los colores luminosos, suaves y claros. Predominan las formas inspiradas en la naturaleza, la mitología, la representación de los cuerpos desnudos, el arte oriental y, en especial, los temas amorosos y galantes. Sin influencias religiosas, con temas de la vida diaria y las relaciones humanas, busca reflejar lo que es agradable, refinado, exótico y sensual.

HISTORIA:

    "La basílica de Ottobeuren": los espacios arquitectónicos confluyen y se dispersan, como si tomasen vida.

    Durante el reinado de Luis XV, la vida de la corte se desarrolla en el palacio de Versalles, extendiendo el cambio artístico del palacio real y permitiendo su difusión a toda la alta sociedad francesa. La delicadeza y la alegría de los motivos rococó han sido vistos a menudo como una reacción a los excesos del régimen de Luis XIV.

    Si lo Barroco estaba al servicio del poder absolutista, el Rococó está al servicio de la aristocracia y la burguesía.

    Hay un cambio en el papel de la mujer, se vuelve organizadora de reuniones para hablar de literatura, política, juegos de ingenio o para bailar.

DESARROLLO Y EXTENSIÓN:

"Interior de estilo rococó del palacio de Gatchina".

    La década de 1730 fue el período de mayor vitalidad y desarrollo del Rococó en Francia. El estilo se inició en la arquitectura y llegó al mobiliario, la escultura y la pintura.

    Fue rápidamente acogido en la zona católica de Alemania, Bohemia y Austria, donde se fusiona con el Barroco germánico.

    En Italia, el estilo tardobarroco evoluciona hacia el Rococó en Turín, Venecia, Nápoles y Sicilia.

    En Inglaterra, el nuevo estilo fue considerado como "el gusto francés por el arte".

DECLIVE DEL ROCOCÓ:

    El fin del Rococó se inicia en torno a 1760, cuando Voltaire y Jacques-François Blondel extienden la crítica sobre la superficialidad y la degeneración del arte.

    El Rococó se mantuvo popular fuera de las grandes capitales y en Italia hasta la segunda fase del Neoclásico, cuando el estilo Imperio se impone por el impulso del gobierno napoleónico.

EL ROCOCÓ APLICADO AL ARTE:

    Mobiliario y objetos decorativos durante el período Rococó.

    "Diván de estilo rococó".

    La temática ligera pero intrincada del diseño rococó se adecúa mejor a los objetos de talla reducida que a la arquitectura y a la escultura. Figuras de porcelana, platería y, el mobiliario incorporan la estética del Rococó cuando la alta sociedad francesa quiere adecuar sus casas al nuevo estilo.

    Arquitectura.

    "Palacio Solitude".

    El interior será un lugar de fantasía y colorido muy recargado, mientras la fachada se caracterizará por la sencillez y la simplicidad. Se abandonan los órdenes clásicos, y las fachadas de los edificios se distinguirán por ser lisas, teniendo, como mucho, unas molduras para separar plantas o enmarcar puertas y ventanas.

    El rococó deja de estar de moda en Francia porque es reemplazado por el orden y la seriedad neoclasicista de Jacques-Louis David.

    "Palacio de Sanssouci, Potsdam".

    En Alemania, sobre todo en Baviera, el Rococó entra con mucha fuerza y supera las fórmulas barrocas. Destacan artistas franceses y alemanes como François de Cuvilliés, Johann Balthasar Neumann y Georg Wenzeslaus von Knobelsdorff, que realizaron la preparación de Amalienburg cerca de Múnich, la residencia de Wurzburgo, Sanssouci en Postdam, Charlottenburg en Berlín, los Palacios de Augustusburg y Falkenlust en Brühl, Bruchsal, el Palacio Solitude de Stuttgart y Schönbrunn en Viena.

    Pintura.

    "Peregrinación a Cythera de Jean-Antoine Watteau".

    Los pintores usaron colores claros y delicados y las formas curvilíneas, decoran las telas con querubines y mitos de amor. Sus paisajes con fiestas galantes y pastorales a menudo recogían comidas sobre la hierba de personajes aristocráticos y aventuras amorosas y cortesanas. Hay personajes mitológicos que se entremezclan en las escenas, dotándolas de sensualidad, alegría y frescura.

    El retrato también fue popular.

    Escultura.

    "Cupido de Edmé Bouchardon".

    En general, este estilo fue expresado mejor mediante la delicada escultura de porcelana, más que con estatuas marmóreas e imponentes.

    Música.

    El estilo galante fue el equivalente del Rococó en la historia de la música.

EL ROCOCÓ EN FRANCIA:

    Francia es la cuna del estilo y desde aquí se expande al resto de Europa, especialmente a los países de lengua germánica.

EL ROCOCÓ EN ESPAÑA:

    "Interior de la basílica pontificia de San Miguel", en Madrid.

    En el s. XVIII, el barroco español camina hacia un estilo mucho más ornamentado. La escultura, la pintura y la talla se funden con la arquitectura, en ocasiones para animar los clásicos esquemas arquitectónicos que continúan vigentes en plantas y alzados. Frente a los exteriores, generalmente austeros, se crean interiores vibrantes.

    Es difícil hablar de la existencia de un rococó puro sino de un barroco tardío que toma prestados elementos del rococó francés.

    Pintura.

    Pueden considerarse pintores de transición, pero ya con una atmósfera y una delicadeza cromática que anuncia la nueva sensibilidad rococó que estaba empezando a triunfar en Roma, Nápoles y Venecia.

    Arquitectura y retablos.

    "Fachada del Palacio del marqués de Dos Aguas", en Valencia.

    En el ambiente cortesano de Madrid encontramos los más hermosos ejemplos del Rococó español. En el Palacio Real de Madrid, mandado construir por Felipe V, encontramos el Salón del Trono, un impresionante conjunto con muchos ejemplos de mobiliario rococó como los doce espejos monumentales acompañados de sus correspondientes consolas y el trono real.

    Escultura.

    La estética rococó se desarrolló en las artes decorativas y en el lujoso y suntuoso mobiliario de espejos monumentales y salones de porcelana como los que hay en los Palacios reales de Madrid y Aranjuez.

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